Me gustaría que esta fuese la última entrada en la que analizo un sentimiento (pasado) o me doy un consejo (para el futuro).
Este blog lo inicié hace 3 años con el propósito de desahogarme, de organizar mis emociones y crecer. Pero me gustaría dejar de usarlo, me gustaría ser capaz de ser más independiente emocional -para seguir creciendo-, pero sin necesitar una libreta o este sitio web para ese fin. Y, por supuesto, sin necesitar a alguien como "libreta", pues nadie mejor que yo puede saber lo que siento. Quiero vivir más intensamente. Quiero vivirlo al 100%, ofrecer toda mi energía para este momento presente. ¿Sabes que al escribir esto te estás perdiendo el cielo, las nubes, el Sol y a tu familia ahí fuera de tu habitación? Si estás tan pendiente de esto, no vas a ver cuando el chico que te gusta te sonría xDD.
Mi último consejo es: vive y deja vivir. Disfruta del camino y lucha, trabaja mucho por lo que realmente deseas. Ámate, ama lo que haces, lo que eres y lo que quieres llegar a ser. Y así, según me dijo un pajarito, llegarás muy lejos :).
"Tus hábitos definen lo que haces todos los días, y lo que haces todos los días define lo que eres."
Si no eres capaz de aceptar lo que otra persona desea o quiere,
déjala libre lejos de ti, porque la harás infeliz aunque la quieras.
Lo que otra persona decida no depende de ti. Nunca fuerces nada.
Siembra semillas, pero no intentes estirar el árbol porque no crecerá.
Tus verdades no son únicas e universales. Tan solo son tu punto de vista.
Nunca
es bueno forzar nada. Al no intentar forzarlo, te liberas, y te das cuenta
mucho más rápido cuándo algo no funciona, cuándo no va a ser. De esta manera,
dejas abierta de par en par una puerta para que entre otra persona. Y, además,
te quedas mucho más tranquila cuando te das cuenta de que alguien no quiere
seguir en tu vida.
Lo que ella me provoca es inseguridad, intranquilidad,
porque no tengo ni idea de lo que quiere, de lo que va a hacer y a la vez no sé
qué quiero ni qué voy a hacer.
Y por otro lado yo creo que a ella le provoco lo mismo porque la quiero pero a
la vez no quiero estar cerca de ella.
El precio de lo profundo, de la verdad, de lo que muchas
veces no deseas oír... Es caro... No soy de medias tintas. Por eso muchas veces acabo manchada de negro, de rojo
y azul en una algarabía de color indescriptible. Y así afronto el cambio: manchada, distinta, nueva, siendo otra persona
absolutamente diferente.
No soy un para siempre. No puedo serlo. Necesito todo el
tiempo cambiar. Necesito ir de aquí para allá y no puedo ser estática. Necesito
ser libre. Y lo que quiero no me permite estar quieta. No puedo ser libre si no
cambio.
Decidí seguirla porque no quería llevarme mal con ella,
porque todavía la quiero muchísimo, porque ha habido momentos muy importantes
en mi vida en los que ella estuvo.
Pero me doy cuenta que cada vez que la veo con esa gente que tanto daño le
hacía, que tanto daño me hicieron, una daga se me clava en el estómago. Y no
solo eso: a veces ella también publica cosas que me hacen daño, que me hieren,
porque intuyo por qué lo publica. Entonces mi estómago se resiente, me grita
que deje de mirarla, que deje de seguirla, que la borre. Que no es para mí, que
ya vendrá alguien mejor, que dejes ese espacio abierto de par en par para esa
nueva persona. Que te olvides de ella, que te esfuerces en que esa persona
entre, porque ella te hizo daño. Mucho daño.
Echo de menos besar, abrazar. Echo de menos que me recojan en la estación de tren cuando vuelvo y, que al marcharme a casa de mis pades, me despidan con un beso. Echo de menos pasar un fin de semana sin padres, sin problemas, y dormir junto a una persona especial. Echo de menos ir al cine y besar a oscuras, bañarme en una piscina y besar y abrazar a alguien bajo el agua. Echo de menos que me cojan de la cintura y que me amen. Echo de menos dar besitos en el cuello. Echo de menos hacer el tonto, las travesuras y la complicidad. Echo de menos las "peleitas" de "yo te chincho y tu me persigues".
Nunca tengas miedo de ser quien eres, pues al reconocerte a ti misma con tus defectos y virtudes, y amarlos a todos, nunca tendrás miedo de hablar sobre ellos a cualquier persona, y te reconocerán como una persona fuerte. De este modo, no te importará lo que digan de ti, porque te dará igual, sabes quién eres y lo que quieres. Y eso es increíble.
Hace un tiempo escribía una entrada en la que me cuestionaba sobre los significados de aceptar y entender, pero ahora añado uno más: consolar.
Pienso que en aquel momento me faltó analizar el consuelo.
¿Qué significa consolar?
Según el diccionario: aliviar la pena o aflicción de una persona. Sus sinónimos son: confortar, calmar, tranquilizar, alentar, animar, aliviar.
Es fácil ententer unos hechos, es decir, comprenderlos. Quizás sea un poco más difícil aceptarlos, es decir, conformarse con que suceden. Pero, probablemente, lo más difícil sea consolar a la persona que los vive.
Consolar, para mí, significa comprender y aceptar los sentimientos de alguien más. A veces, ese proceso no es tan fácil como parece. A veces es difícil ponerse en el lugar del otro, es decir, empatizar.
Por ello, para consolar, no tienes que dar una solución. Tienes que escuchar, hacer preguntas sobre cómo se siente; para así poder ponerte en el lugar de esa persona. Que tú le des la solución, no significa que esa persona vaya a sentirse mejor. Ni siquiera significa que esa persona vaya a seguirla. Esa persona primero debe desahogarse, comprenderse a sí misma. Muchas veces, nos resulta complicado desahogarnos con nosotros mismos y necesitamos a alguien más para lograrlo.
Después de que se desahogue, debes ayudarla, poco a poco, a que ella misma encuentre su propia solución, para que se sienta bien, por muy obvia que muchas veces te resulte la salida, pero recuerda que tú no estás en su cabeza. Y, por supuesto, nunca debes castigarla o echarle en cara sus actos pasados. Debes preguntarle cómo va a solucionarlo o esperar a que te pregunte cómo lo solucionarías tú. Entonces ya puedes decirle lo que piensas, pero no antes.
Recientemente he descubierto el Chick-list, que es el nombre que se le da a la Ficción Postfeminista. Estas novelas atraen por su frescura y su forma de afrontar ciertos temas tabú."Chick-lit dice ser un género que representa la vida de las mujeres, sus esperanzas, temores, sueños y valores.
P.D.: TE QUIERO es una película que me ha encantado y es de este género.
A veces quería estar demasiado en lo que te gustaba, porque yo quería entenderlo, quería que pasásemos tiempo juntas y que nos diviertiéramos, y lo que conseguí fue obligarme a hacer cosas que no me gustaban tanto. Nos perdimos viajar, ir más a la playa y al campo. Nos perdimos abrazos, besos, ir de la mano... nos perdimos cien cosas porque yo quería estar demasiado contigo, pegada a ti. Y eso nunca es bueno.
Lo que conseguí fue estresarnos. Pasábamos demasiado tiempo en tu casa, con tus padres, tu hermana, con mis compañeras de piso y hasta con mis amigas, pero ¿cuánto tiempo pasábamos juntas de verdad en intimidad, solo nosotras? Nunca lo hacíamos.
>>Si no eres capaz de pasar tiempo contigo mismo, tú solo y darte placer (y no me refiero al sexo, me refiero a amarte a ti mismo y darte caprichitos), nunca podrás dárselo plenamente a la otra persona, porque siempre habrá algo o alguien (una molestia) que lo interfiera. Y tu vida es esta, ya ha empezado.
Llevo mucho tiempo sin sentirme
mal por regalarme algo a mí misma.
Regalarse algo a sí mismo es una
muestra de cariño hacia tu persona. Es una sensación maravillosa. Nadie debería
negarse a ello.
Una vez pensé regalarle a alguien especial un
collar que yo misma me había regalado cuando era pequeña, y me sentí muy mal.
Le dije que no podía, que no podía dárselo. Ahora entiendo por qué. Al igual
que los collares, las conchas u otras cosas que me han regalado mis abuelos, mi
madre... hay cosas que me he regalado yo misma y que son geniales y especiales,
son cosas que no puedo darle a otra persona porque eran para mí y dentro tienen
un sentimiento. Ese sentimiento es amor hacia mí. Yo quería darle eso a esa
persona, que ella sintiese ese "amor hacia ella". Pero lo que no me
daba cuenta era que, haciendo eso, de forma simbólica-, ese amor me lo estaba
quitando a mí. Y eso era algo que también ocurría en la realidad, no solo de
forma simbólica.
Yo quería que ella triunfase, que
cumpliese sus sueños, que fuera feliz, que creciera como persona. Pero de mí...
De mí yo no deseaba eso. Yo no sabía qué quería. Yo solo sabía que quería lo
mejor para ella, pero me estaba ahogando. Estaba matándome porque no me quería,
porque no era capaz de empujarme y triunfar.
Cuando empiezas a entender tus sentimientos,
comienzas a entender por qué las otras personas actúan como lo hacen. No está
mal mostrarse. Eso te hace más humano. Las personas se vuelven más compasivas y
comprensivas contigo, y te sientes mejor.
Lo que a veces echo de menos es sentir que de
momento, no voy a poder ir a esos sitios a los que iba antes con ella, con
alguien más. Pero eso es una trochería, una tontería, porque probablemente lo
harás, te lo pasarás mejor, y no hablarás de problemas, sino que estarás con
amigos, con alguien especial y os centraréis en pasároslo bien. Todo lo demás
dará igual.
Quiero que vayas a tomarte una cerveza con tus amigos, para que al
día siguiente tengas resaca y me pidas que vaya a verte porque te
apetece tenerme entre tus brazos y que nos acurruquemos. Quiero que
hablemos en la cama por la mañana de todo tipo de cosas, pero algunas
veces por la tarde; quiero que cada uno haga lo que quiera durante el
día.
Quiero que me hables sobre las noches que sales con tus amigos. Que
me digas que había una chica en el bar que te ponía ojitos. Quiero que
me mandes mensajes cuando estés borracho con tus amigos para que me
digas chorradas, sólo para que puedas estar seguro de que yo también
estoy pensando en ti.
Quiero que nos riamos mientras hacemos el amor. Que empecemos a
reírnos porque estamos probando cosas nuevas y no tienen sentido. Quiero
que estemos con nuestros amigos, para que me cojas de la mano y me
lleves a otra habitación porque ya no puedes aguantarte más y tienes
ganas de hacerme el amor ahí mismo. Quiero intentar permanecer en
silencio porque hay gente y nos pueden oír.
Quiero comer contigo, que me hagas hablar sobre mí misma y que tú
hables sobre ti. Quiero que discutamos sobre cuál es mejor, la costa
norte o la costa sur, el barrio occidental o el oriental. Quiero
imaginar el apartamento de nuestros sueños, aun sabiendo que
probablemente nunca vivamos juntos. Quiero que me cuentes tus planes,
esos que no tienen ni pies ni cabeza. Quiero sorprenderme diciendo:
"Coge tu pasaporte, que nos vamos".
Quiero tener miedo contigo. Hacer cosas que no haría con nadie más,
porque contigo me siento segura. Volver a casa muy borracha después de
una buena noche con amigos. Para que me cojas la cara, me beses, me uses
como tu cojín y me abraces muy fuerte por la noche.
Quiero que tengas tu vida, para que decidas irte de viaje unas
semanas por puro capricho. Para que me dejes aquí, sola y aburrida,
deseando que salte tu carita en Facebook diciéndome "hola".
No quiero que siempre me invites a tus juergas, y no quiero invitarte
siempre a las mías. Así, al día siguiente puedo contarte cómo fue la
noche y tú puedes contarme la tuya.
Quiero algo que sea simple y, a la vez, complicado. Algo que haga
que, a menudo, me haga preguntas a mí misma, pero que, en el momento que
esté contigo en la misma habitación, desaparezcan todas las dudas.
Quiero que pienses que soy guapa, que estés orgulloso de decir que
estamos juntos.
Quiero que me digas te quiero y, sobre todo, poder decírtelo yo a ti.
Quiero que me dejes andar por delante de ti para que puedas ver cómo se
mueve mi culo de lado a lado. Para que me dejes arañar las ventanas de
mi coche en invierno porque mi culo se contonea y eso te hace sonreír.
Quiero hacer planes sin saber si al final los realizaremos. Estar en
una relación clara. Quiero ser esa amiga con la que adoras quedar.
Quiero que sigas teniendo el deseo de tontear con otras chicas pero que
me busques a mí para terminar la noche juntos. Porque quiero ir contigo a
casa.
Quiero ser esa a la que le haces el amor y después te quedas dormido.
La que te deja en paz cuando estás trabajando y a la que le encanta
cuando te pierdes en tu mundo de música. Quiero tener vida de soltera
contigo. Porque nuestra vida de pareja sería igual que nuestras vidas de
solteros de ahora, pero juntos.
Hoy es uno de esos días en los que te echo de menos. Echo de menos contarte todo, que me cuentes todo. Echo de menos tus consejos. Echo de menos tu comprensión y empatía. Echo de menos tus abrazos, quedar juntas, ir a comprar ropa contigo y hablar de nuestras cosas.
Hoy es un día en el que vuelvo a llorarte, de esos en los que me doy cuenta de todo lo que he perdido. Y sí, lo he perdido, porque he decidido superarte, he decidido dejarte atrás. Y eso me duele, me mata por dentro. Éramos tanto y ahora somos tan poco...
Pero no quiero que vuelvas a por mí. No sé si quiero que nos encontremos de nuevo. Solo sé que te echo de menos. Y es que a veces oígo tu voz en mi cabeza. Es una voz cariñosa, que me da la razón a veces y me dice que no pasa nada, que está bien. Y sé que no eres tú, que solo soy yo reproduciendo lo que tantas veces me decías. Y las lágrimas discurren por mi rostro, porque te echo de menos, porque yo te amaba, te quería, te necesitaba. Y ya no estás.
A veces desearía encontrarte de nuevo, verte una vez más. Pero ni siquiera sé qué haría. Ya no pertenecemos al mismo mundo y nada es igual que antes, que aquellos primeros meses, que aquel primer año... Nada es igual porque un día todo se truncó. Un día todo cambió porque los problemas se hicieron más grandes. Dejaron de ser el simple y tonto "no sé cómo decírselo a mis padres" para pasar a ser todo lo horrible que en tu familia estaba aconteciendo...
La vida es sentir. Sentir dolor, alegría,
tristeza… caerse, levantarse, ganar y perder. La vida es miedo y esperanza. Por
eso, no tengas miedo por dejarte llevar, no tengas miedo a que te rompan el
corazón y enamórate. No tengas miedo a tener miedo. Y sé que esto es muy fácil decirlo, sé que le echarás de
menos y querrás compartir todas esas cosas que compartías con esa persona. Pero
esa persona ya no está. No es que haya muerto, es que ya no forma parte de tu
vida. Y tanto tú como ella os merecéis ser felices, aunque sea por separado.
Durante mucho tiempo, recordarás todas las
cosas buenas que hiciste para esa persona, y todas las cosas buenas que te
dio. Pero recuerda que no fuiste tan feliz, que hubo también muchas cosas malas
y que tienes un sueño, que no puedes frenarte, que tienes que avanzar y seguir,
que quizás vuelvan a romperte el corazón. Pero seguirás adelante, volverás a
enamorarte, volverás a vivir y volverás a avanzar. Y la siguiente vez será
menos duro. Y te agarrarás con fuerza a la superación, a la vida, más rápido.