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sábado, 15 de octubre de 2016

Lo que eres ❤

Me gustaría que esta fuese la última entrada en la que analizo un sentimiento (pasado) o me doy un consejo (para el futuro).

Este blog lo inicié hace 3 años con el propósito de desahogarme, de organizar mis emociones y crecer. Pero me gustaría dejar de usarlo, me gustaría ser capaz de ser más independiente emocional -para seguir creciendo-, pero sin necesitar una libreta o este sitio web para ese fin. Y, por supuesto, sin necesitar a alguien como "libreta", pues nadie mejor que yo puede saber lo que siento. Quiero vivir más intensamente. Quiero vivirlo al 100%, ofrecer toda mi energía para este momento presente. ¿Sabes que al escribir esto te estás perdiendo el cielo, las nubes, el Sol y a tu familia ahí fuera de tu habitación? Si estás tan pendiente de esto, no vas a ver cuando el chico que te gusta te sonría xDD.

Mi último consejo es: vive y deja vivir. Disfruta del camino y lucha, trabaja mucho por lo que realmente deseas. Ámate, ama lo que haces, lo que eres y lo que quieres llegar a ser. Y así, según me dijo un pajarito, llegarás muy lejos :).


"Tus hábitos definen lo que haces todos los días, y lo que haces todos los días define lo que eres."

viernes, 26 de agosto de 2016

"A todas las mujeres que tienen que aprender a volver a amar"

En primer lugar, quiero decir que el texto que a continuación expongo no lo he escrito yo, sino de una de las chicas de Weloversize (una página increíble que tenéis que visitar). Este artículo me ha encantado y por eso lo pego aquí, para releerlo miles de veces. Espero que a vosotros también os guste.

"Un día te levantas, miras el calendario que tienes encima del aparador y caes en la cuenta de que ya han pasado casi dos años desde que ÉL se fuera. No se fue con otra, ni a otro país, ni a por otro trabajo. Se fue de la vida.
Te incorporas, pones la cabeza acomodada entre las almohadas y notas lo grande que te queda la cama. Es en ese momento en el que empiezan a pasar por tu mente imágenes de personas que se han paseado por esa habitación vacía durante ese tiempo. Personas que, como la habitación, están vacías. O quizás, lo vacío es tu corazón.

Miras detenidamente al techo como si fuera un cielo blanco que te encarcela y comienzas a debatir con tu luz interna: ¿qué está pasando? ¿se agotó la capacidad de amar? ¿ya todo es vacío y silencio? Te acuerdas de momentos en los que parecía que la ilusión por alguien se despertaba hasta que se desvanecía otra vez. Piensas en lo que podría haber sido tu vida con ÉL si no se hubiera ido y lo tanto que dista de lo que has tenido que soportar con ciertas personas por tal de conseguir algo de calor en las noches de pleno invierno imaginario.
Decides salir de la cama y ponerte un café con sonrisa de agobio y magdalenas.
Una vez sentada y dando vueltas a tu café cargado con la cuchara, piensas que ya nadie vendrá con los valores que tú buscas y que tenía ÉL. Aparecieron “los más bajos que”, “los más altos que”, “el no tan dicharachero como” y “el no tiene tanta iniciativa como”. Y después de ese “que” y ese “como” siempre aparece ÉL. También comienzan a aparecer los que te utilizan en ese mundo en el que usa la definición de libertad olvidándose del respeto y los valores. Por mucho que quieras, ese mundo nunca lo entenderás ni entrarás en él por mucho que te tienten ¿No hay valores o los tuyos han cambiado? Largas vueltas a esta pregunta. Vueltas como las de tu cuchara en el café casi a punto de rebosar.
Te acercas la taza a los labios y  llegas finalmente a la conclusión de que no puedes ya estar comparando nada con ÉL ni aguantando palos  de personas que no definen el amor como tú. No es cuestión de incapacidad, es cuestión de ganas por volver a empezar el largo ciclo del alma. ¿Y eso qué quiere decir? ¿Qué me están empezando de nuevo las ganas de amar?

Se te termina el café y te metes a la ducha para salir a pasear y seguir deliberando sobre esa angustia que te está persiguiendo y que no sabes controlar.
El agua de la ducha parece que te limpia las ideas y vas viendo más claro que la distancia que separa el “echo de menos amarle” al “echo de menos amar a alguien” es cada vez más grande y que tú te encuentras en el kilómetro de la segunda afirmación de añoranza. Y ahí está. Ahí llega el nudo en el estómago. Ese nudo que no te deja digerir adecuadamente los sentimientos porque crees que tú ya no tienes derecho a volver a amar a nadie. Uf. Este nudo duele. Mucho. Sales de la ducha y te secas.
Respiras hondo mientras te vistes, te peinas y retocas esa cara que se refleja en el  espejo y que ya tiene color. Nada queda de la palidez de hace dos años. Nada queda de esa mirada triste. Todo lo contrario. Pones máscara de pestañas para realzar  unos ojos que han cambiando. Ojos que sólo quieren ver vida y felicidad. Ojos llenos de ilusión por lo que vendrá. Otra vez notas los pinchazos en el estómago. Claro, ya lo entiendes, es la palabra ilusión. ¿Ves? Otra vez. Cuando dices o notas ilusión, tu estómago parece que no te lo permite. Te dice en forma de dolor ¿Tú por qué vas a volver  ilusionarte? Pues te lo voy a decir bien claro querido ego, tengo sólo 29 años y habrá que seguir enamorándose. No sólo de personas, habrá que seguir enamorándose de la vida que te queda por caminar.
Te cuelgas el bolso, abres la puerta y te vas pisando fuerte hacia la calle donde has decidido ir para observar las sensaciones de la brisa en tu cara de ilusión libre.
Mientras caminas, te das cuenta de una cosa: Amar, sí, muy bonito, pero esto… ¿Cómo se hacía? De nuevo, notas una extraña sensación: Cansancio. Te sientas y clavas la mirada en un árbol.
Vamos a ver, piensa mente loca ¡Piensa! Todo este tiempo has salido con tus amistades a cenar, a conciertos, a ver exposiciones, a asistir a obras de teatro y al cine pero ¿te has parado a pensar en si te interesa alguien? ¡Sí! Ya es hora de que te interese alguien del presente y no del pasado por mucho que tengan que convivir irremediablemente.
De nuevo has aprendido a levantarte todas las mañanas sin llorar, has cambiado tu casa, has cambiado tu trabajo, has cambiado tu ropa porque te ha dado por comer y la talla tristeza ya no te vale, has cambiado hasta tu círculo de amigos haciéndolo más grande, has cambiado tus hobbies y… ¿no te da por cambiar de una maldita vez tu visión sobre las relaciones?
¡Déjate ya de personas vacías y comienza a amar! Pero a amar de verdad porque ¿sabes una cosa? Llega un día en el que te levantas, miras el calendario y te das cuenta de que tienes ganas de volver a amar.



¿Y ese chico qué mira? Pues parece interesante…
A todas las mujeres que tienen que aprender a volver a amar. Con todo mi cariño."

 Tomado de Weloversize.

jueves, 28 de julio de 2016

¿Qué es la vida?



La vida es sentir. Sentir dolor, alegría, tristeza… caerse, levantarse, ganar y perder. La vida es miedo y esperanza. Por eso, no tengas miedo por dejarte llevar, no tengas miedo a que te rompan el corazón y enamórate. No tengas miedo a tener miedo. Y sé que esto es muy fácil decirlo, sé que le echarás de menos y querrás compartir todas esas cosas que compartías con esa persona. Pero esa persona ya no está. No es que haya muerto, es que ya no forma parte de tu vida. Y tanto tú como ella os merecéis ser felices, aunque sea por separado.

Durante mucho tiempo, recordarás todas las cosas buenas que hiciste para esa persona, y todas las cosas buenas que te dio. Pero recuerda que no fuiste tan feliz, que hubo también muchas cosas malas y que tienes un sueño, que no puedes frenarte, que tienes que avanzar y seguir, que quizás vuelvan a romperte el corazón. Pero seguirás adelante, volverás a enamorarte, volverás a vivir y volverás a avanzar. Y la siguiente vez será menos duro. Y te agarrarás con fuerza a la superación, a la vida, más rápido.

No pasa nada por fallar. Todos fallamos. 


martes, 14 de junio de 2016

A veces también ganamos ;)

A veces me siento confusa. A veces pierdo el rumbo y caigo. Pero no es una derrota, ¿sabes? Es solo una caída. No puedes quedarte ahí parada, en medio de ninguna parte. Debes levantarte y seguir tu camino, tener claro qué quieres y avanzar hacia tu destino. 
No es fácil. Es duro. Es muy duro.

Vendrán días alegres y días tristes. Lloverá en tu cabeza y soportarás grandes olas de calor. Creeras que te desmayas, que no puedes seguir, que eres incapaz. Pero eso es mentira. Tú puedes, porque naciste para ser tú y cumplir tus sueños. Los tuyos, y no los de otros.

Debes perdonarte por tus errores. No es bueno castigarse eternamente.
Conocerás a personas increíbles que dejarás atrás, pero de las que tomarás ideas importantes que se quedarán dentro de ti para siempre.

A veces decepcionarás a otros, pero deberás quererte más que a cualquier otra persona para no decepcionarte a ti misma, la persona más importante de tu vida. Si te quedas solo, solo te tendrás a ti. A TI. Si te quieres a ti, siempre será agradable estar en tu interior y, por tanto, harás que los corazones de otras personas quieran estar dentro de ti siempre.

No es fácil. Es duro. Es muy duro. Pero merece la pena ;)


viernes, 3 de junio de 2016

Cerrando el capítulo...

He leído, insistentemente me han dicho, que no es bueno tanta indesición en cerrar puertas, ya que impide que se abran ventanas.
Y me veo aquí, en este instante, queriendo volver atrás, recordando momentos pasados en los que fuimos felices, fui feliz. Pero luego, recuerdo otros, aún más antiguos: momentos mágicos con otras personas que se quedaron atrás y nunca más volvieron.

Hoy, al fin, decido despedirme de ti, dejar, como te dije un día, que volemos libres en armonía con el universo. Una parte de mí aún desea que nos reencontremos, allá donde el cielo es rosa y naranja, y el sol comienza a ocultarse. Son tantas cosas las que he aprendido de ti... No me gustaría perderlas, me gustaría tenerlas para siempre, conmigo, porque fuiste mágica y quiero que esa magia se quede conmigo para siempre. 


Una persona mágica es aquella que cree más en tus posibilidades, más que, incluso a veces, tú mismo. Es aquella que, a pesar de estar mal, siempre saca su mejor sonrisa para ti, tiene palabras que te hacen ver que no todo es tan malo como parece. Sus palabras siempre son: Tú puedes, lo conseguirás, eres el mejor, como tú ninguno, ¿si no eres tú quién? Y así va acompañándote en tu vida sin que te des cuenta de lo realmente importante que es, hasta que un buen día como por arte de MAGIA todos tus SENTIDOS están listos para ABRIRSE y lo ves. ¡LO VES! 
Y te das cuenta que siempre lo has tenido ahí y nunca le habías tomado el tiempo para darle las GRACIAS por todo lo que te había aportado y seguirá aportando en tu vida.
(Este párrafo está modificado de esta página

He aprendido que no puedo exigirle a otra persona que sea algo (o que me de algo) que ni siquiera yo soy capaz de ser (o de darme), así que quiero aprender a bailar e ir a fiestas con vestidos bonitos y pasármelo genial, quiero patinar súper rápido con el viento en la cara y el pelo hacia atrás, quiero ser ¡educadora ambiental! Quiero conducir hasta la orilla y pasar sola un día en la playa tomando el sol, bañarme y rebozarme en la arena. ¡Quiero ser acción, quiero ser aire, quiero ser agua, quiero ser nube! Ya llegará alguien inesperado para compartir esos momentos.

Me gustaría tener un perrito, a pesar de que siempre he sido más de gatos, para que me acompañe a mis vicios. ¿Quién lo diría? Te echo de menos, Luci...

Leí: "El truco está en decir lo que realmente piensas. En buscar a quien realmente quieres. Y hacer con tu vida lo que realmente te de la gana."

Me dije a mí misma que empiece lo que empiece, tiene que ser mágico, si no, no cuenta. 

De Paulo Coehlo:
Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida. Si insistes en permanecer en ella más allá del tiempo necesario, pierdes la alegrí­a y el sentido del resto. Cerrando cí­rculos, o cerrando puertas, o cerrando capí­tulos, como quieras llamarlo. Lo importante es poder cerrarlos, y dejar ir momentos de la vida que se van clausurando.
¿Terminó tu trabajo?, ¿Se acabó tu relación?, ¿Ya no vives más en esa casa?, ¿Debes irte de viaje?, ¿La relación se acabó? Puedes pasarte mucho tiempo de tu presente “revolcándote” en los porqués, en devolver el cassette y tratar de entender por qué sucedió tal o cual hecho. El desgaste ya a ser infinito, porque en la vida, tú, yo, tu amigo, tus hijos, tus hermanos, todos y todas estamos encaminados hacia ir cerrando capí­tulos, ir dando vuelta a la hoja, a terminar con etapas, o con momentos de la vida y seguir adelante.
No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos porqué. Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltarlo, hay que desprenderse.
No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardí­os, ni empleados de empresas inexistentes.¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir!

Por eso, a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa, romper papeles, tirar documentos, y vender o regalar libros.
Dejar ir, soltar, desprenderse. En la vida nadie juega con las cartas marcadas, y hay que aprender a perder y a ganar. Hay que dejar ir, hay que dar vuelta a la hoja, hay que vivir sólo lo que tenemos en el presente…
El pasado ya pasó. No esperes que te lo devuelvan, no esperes que te reconozcan, no esperes que alguna vez se den cuenta de quién eres tú… Suelta el resentimiento. El prender “tu televisor personal” para darle y darle al asunto, lo único que consigue es dañarte lentalmente, envenenarte y amargarte.
La vida está para adelante, nunca para atrás. ¿Noviazgos o amistades que no clausuran?, ¿Posibilidades de regresar? (¿a qué?), ¿Necesidad de aclaraciones?, ¿Palabras que no se dijeron?, ¿Silencios que lo invadieron? Si puedes enfrentarlos ya y ahora, hazlo, si no, déjalos ir, cierra capí­tulos. Dite a ti mismo que no, que no vuelven. Pero no por orgullo ni soberbia, sino, porque tú ya no encajas allí­ en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en esa oficina, en ese oficio.
Tú ya no eres el mismo que fuiste hace dos dí­as, hace tres meses, hace un año. Por lo tanto, no hay nada a qué volver.
Cierra la puerta, da vuelta a la hoja, cierra el cí­rculo.


domingo, 22 de mayo de 2016

Libres

Admiro a las personas libres, que hacen lo que quieren, que no dan explicaciones, que se visten cómo les gusta y que son independientes.
Podrían girar sobre un pie y dejar que las hojas del otoño volasen a su alrededor. Podrían dar de comer a palomas en sombreros de fieltro mientras leen un libro. Podrían ayudar a otros solo por amor. Y todo ello sin que les importe realmente lo que tú o yo pudiésemos pensar.

Avanzan hacia el amor en todos sus sentidos, lo viven intensamente, y la gente corriente suele decir que están locos, pero un pajarito me dijo que las mejores personas lo están un poco. No se quedan demasiado tiempo en el pasado, continúan hacia delante, sintiendo cada trocito del presente como lo mejor que tienen, porque este momento es lo que realmente tenemos, y no hay más. 

Y es que se quieren más que nadie, están enamoradas de sí mismas, y por eso hacen lo que les gusta. Atraen miradas, por igual, de admiración y odio infinitos, aunque no hagan nada a nadie. Ellos no caen en el "para siempre", en "te quiero para siempre". Eso no existe. Ellos piensan "te quiero ahora" y "vayamos a la playa ahora". "¡¡VIVAMOS AHORA!!"

Ellos son los que se atreven a probar, que saben que ganar no es lo importante, sino participar.  Creo que son las personas más valientes que existen. Y, símplemente, saben que llorar y reír no son sinónimos a fracasar y triunfar. Todavía queda un mañana y, aunque no quedase, eso no lo sabemos, así que vivamos y hakuna matata!

viernes, 6 de mayo de 2016